HEROES

Publicado en por Mauricio Cocchiarella

 

“Aquel gol que le hizo Maradona a los ingleses con la ayuda de la mano divina es, por ahora, la única prueba fiable de la existencia de Dios” (Mario Benedetti)

 

Siempre digo que el de México 86 fue mi mundial favorito, yo tenía diez años y transitaba por los momentos en los que el fútbol era una parte importante de mi vida, esa, era para mi y mis amigos del barrio, nuestra única preocupación, hacer la tarea temprano y correr al campito al lado de la fábrica de pintura a jugar al fútbol.

Seguí el mundial pegado al televisor de mis abuelos, un patio separaba las casas y yo escapaba del blando y negro y me cruzaba al fantástico mundo de ver fútbol en la tele a color.

El campeonato transcurrió pasando por todas las emociones y los goles de Maradona hasta llegar a la final para luego subirme junto a mi viejo y mi mejor amigo a una chata y pasear por el centro agitando una bandera.

Unos meses después, apagada la euforia, llegó a mis manos la edición especial de “El Grafico” que devoré con ganas, pero un tiempo después, Canal 13 anunciaba la proyección de la película Héroes. No me pareció del todo claro que podría haber una película sobre fútbol, me senté  a verla extrañado y con el correr de los minutos comprobé que el documental superaba ampliamente la edición de “El Grafico”. Hoy la vuelvo a ver y sigo sintiendo las mismas sensaciones, la emoción con el tema de Valeria Lynch en el inicio, casi una plegaria y un agradecimiento por tanta alegría, “Me das cada día mas”, que contrasta con toda la música compuesta para la película.

Me siento a verla y diferentes sensaciones corren dentro mío y me gana la emoción pero para analizarla objetivamente hay que dejar de lado su categoría de documental, porque sin quererlo y sin proponérselo, los jugadores terminan siendo actores. Algunos principales y otros de reparto. Queda muy claro al comienzo de la película que el director ingles Tony Maylam buscó desde antes del inicio del mundial a quienes debía seguir su cámara, por eso además de Maradona, quien hacía pocas temporadas jugaba en el Napoli y se erigía como una figura del fútbol mundial, se encontraba Michael Platini, quien un año antes había sido campeón de la Eurocopa con Francia, el crack uruguayo Enzo Francescoli, campeón con su selección en el 85 de la Copa América, mas otros actores de reparto como Rummenigue, Sócrates, Butragueño, Laudrup y el local Hugo Sánchez.

No es casual que la presentación de la película comience con el final de la genial jugada de Diego en el segundo gol a los ingleses, la escena más importante de esta historia, y que después muestre a los otros actores, haciendo ver quien es realmente la estrella de la película.

El film comienza con imágenes de la ciudad de México devastada por un terremoto ocurrido el 19 de septiembre de 1985 que hizo peligrar la organización de la Copa del Mundo,  una especie de “homenaje al pueblo mexicano que en ocho meses preparó el Mundial”, seguido del partido inaugural de la selección local ante Bélgica y un seguimiento de su máxima figura, Hugo Sánchez quien vuelve a jugar en su país luego de cinco años.

La película no tiene un orden cronológico, toma a una selección y la lleva hasta los cuartos de final, quizá sin pasar por la primera fase, además toma a un jugador emblema y lo exalta por encima de toda una selección.

Los siguientes elegidos son Francescoli y sus caras de frustración tras la derrota 1- 6 de Uruguay ante Dinamarca, quienes pasan a ser los favoritos del director hasta su derrota 1 – 5 ante España en Cuartos con la formidable actuación y los cuatro goles de Butragueño.

Es el turno de Argentina y de la figura de Diego, sobre la imágenes del primer partido frente a Corea del Norte, el relator en off dice: “El fútbol es el deporte profesional mas popular del mundo, ganar la Copa del Mundo es el pináculo de la gloria. En algunas oportunidades un jugador sobresale por sobre el resto, en México ese jugador seria Diego Maradona”. Luego de esa primera victoria el rival es Italia, ultimo campeón, y la albiceleste comienza perdiendo, luego de la nada, aparece esa pirueta de Diego dentro del área entrando por la izquierda y definiendo de zurda y como fondo el relato de José Maria Muñoz, la voz del film vuelve a hacer referencia al astro argentino: “Empieza a resultar claro que para derrotar  a Argentina se debe batir primero a Maradona”

Octavos de final y los muchachos de Bilardo enfrentan a Uruguay, la edición de la película saltea a Bulgaria. Se destacan el gol de Pasculli y el tanto anulado incomprensiblemente por el árbitro italiano a Maradona.

Hay un corte en las acciones y desde ese momento el protagonista pasa a ser Platiní, estrella de la Juventus y de su selección,  recorre todo el camino de los europeos hasta llegar al gran partido frente a Brasil en Cuartos, quizá el momento de más dramatismo de la película.

Promediando el segundo tiempo y empatando uno a uno, entra Zico en los Sudamericanos y a Brasil de dan un penal que ejecuta el mismo Zico y que es atajado por Bats. Van a definición por penales y allí el arquero francés vuelve a ser figura atajando dos penales. Pero la situación destacada es que el que falla en Francia es Platini el día de su cumpleaños numero 31.

De ahí la película salta a las semifinales entre Alemania y el equipo galo y muestra el duelo entre el mismo Platini y Rumenigue y el pase a la final del equipo alemán ganando el partido dos a cero.

Es el turno de Inglaterra, que después de haber empezado mal llega a octavos enfrentando a Paraguay con la figura de su temible goleador Gary Liniker quien en ese partido convierte dos goles. La escena termina con el goleador levantando los brazos como esperando lo que se viene, Argentina.

Camiseta azul con números plateados cosidos a mano y la mirada sobradora y sutil de Maradona ante los once ingleses formados para cantar el himno de su país, así se presenta un partido especial por donde se lo mire, los mas morbosos hablaban del partido por Malvinas, otros mas místicos hacían sobrevolar la figura de Rattin y su episodio en Wembley en 1966, pero nada de eso iba a incidir en el desarrollo del juego que fue parejo en el primer tiempo y en el comienzo del segundo Diego comienza a frotar la lámpara. Una corrida por el medio, el pase a Valdano que intercepta un defensor quien levanta la pelota en dirección a su arquero. Y ahí llega Diego para saltar con su metro sesenta y poner el puño (o la mano de Dios, como diría luego) y dejar desorientado al arquero Shilton. Maradona salió corriendo y gritando el gol como si no hubiera pasado nada. En la imagen que toma el primer plano del diez saltando, se puede ver atrás al juez de línea que no advierte nada raro y sale corriendo hacia la mitad de la cancha para marcar el gol. Antes de que los ingleses pudieran recuperarse, Diego se redime de su engaño y recibe en campo argentino y avanza por la derecha dejando rivales por el camino, ante la salida del arquero toca suavemente y se produce el milagro, la magia, lo impensado. En el film se reproduce el relato de un ingles que termina diciendo “Inglaterra 0, Diego Maradona 2” y detrás el gordo Muñoz emocionado se exalta diciendo: “el gol mas extraordinario de la historia del mundial, Diego Maradona el rey de la Copa del Mundo” y es allí también y quizá falte en la película, donde Víctor Hugo Morales inventa su “barrilete cósmico”.

Voy a jugar por un momento a ser director de “Héroes” y a imaginarme como quedaría la peli con el relato del uruguayo:

“...la va a tocar para Diego, ahí la tiene Maradona, lo marcan dos, pisa la pelota Maradona, arranca por la derecha el genio del fútbol mundial, y deja el tercero y va a tocar para Burruchaga...
Siempre Maradona! Genio! Genio! Genio! ta-ta-ta-ta-ta-ta-ta... y Goooooool... Gooooool...
Quiero llorar! Dios santo! Viva el fútbol! Golazo! Diego! Maradona! Es para llorar perdónenme...
Maradona, en una corrida memorable, en la jugada de todos los tiempos...
barrilete cósmico... de que planeta viniste? Para dejar en el camino tanto ingles, para que el país sea un puno apretado, gritando por Argentina.... Argentina 2 - Inglaterra 0...
Diegol, Diegol, Diego Armando Maradona...
Gracias dios, por el fútbol, por Maradona, por estas lagrimas, por este Argentina 2 - Inglaterra 0...”
Mejor, no?

Cuenta, años después Valdano, que luego del partido, duchándose junto a Diego, éste lo mira y le dice: “ perdoname Jorge que no te pude dar la pelota, no encontré el momento” y el delantero reflexiona: “el tipo hizo el gol mas importante de los mundiales gambeteando a medio equipo y sabia que yo venia por el otro lado solo y sin marcas”.

Aunque Inglaterra encontraría el descuento en la cabeza de Liniker, la victoria Argentina no corría peligro, a jugar semifinales con la sorpresiva Bélgica.

La siguiente escena lo muestra a Maradona con el torso desnudo y una toalla en el hombro, se le acerca Grondona y Diego baja la cabeza para mostrarle un chichón que le hizo algún ingles y el presidente de la AFA le dice “no es nada, no es nada…” y se ve a los muchachos cantando y saltando: “Argentina va a salir campeón, Argentina va a salir campeón, se lo dedicamos a todos la r… madre que lo r…”

El partido con Bélgica es casi un trámite, la defensa de los europeos no puede con el diez argentino y el jugador del Napoli convierte dos golazos. Festejos de los jugadores y de las tribunas colmadas de celeste y blanco. La voz en off vuelve a hacer referencia a Diego: “ Existen algunos deportistas tan dotados y talentosos que pueden elevar a un equipo a un extraordinario nivel de perfección, capaces a veces de sostener a una Nación entera, Diego Maradona es uno de estos deportistas”.

Sobre una música suave se presenta la final, bailes típicos, papelitos y la famosa “ola” que acababa de nacer, son el marco ideal para el choque final entre argentinos y alemanes. Son presentados por el narrador como: “Alemania, los maestros de la defensa, Argentina, los creadores”.

El partido comienza con una fuerte marca personal a Maradona de parte un joven y desconocido Lothar Mathaus.

Argentina consigue un tiro libre, tras una falta a Cucciufo, que ejecuta muy bien Burruchaga a la cabeza del “Tata” Brown que cabecea ante la fallida salida de Schumacher y pone el 1 a 0.

A los diez minutos del segundo tiempo, el “Negro” Enrique lleva le pelota y la abre para Valdano que entra por la izquierda y con un toque sutil abriendo su pie derecho, derrota al rubio arquero alemán.

Salen a escena actores que antes eran solo de reparto, marcado el diez, los demás se hacen cargo del protagonismo y ponen la final 2 a 0.

En medio del festejo, se ve a Bilardo dándoles indicaciones a los jugadores y éstos haciendo caso omiso a ellas. Quizá el doctor preveía lo que iba a venir.

Dice el narrador: “lo impensable ocurre”. Alemania empata con dos goles desde un corner, Bilardo se quiere matar. ¡Como lo putie a Pumpido esa tarde! Faltaban apenas cuatro minutos.

Pero Diego frota la lámpara y mas allá de que esa tarde no haya podido convertir, rodeado de tres rivales le da un pase magistral a Burruchaga que, corrido de atrás por un alemán toca de derecha por entre la piernas del arquero.

Al partido le falta un detalle, un gol de Maradona. Faltando un minuto entra al área y se mete entre tres camisetas verdes y el arquero. Lo derriban y vuela con las manos hacia delante. Queda acostado en el césped pidiendo penal como una plegaria al cielo.

Dice la película “En este día, 29 de junio de 1986, Diego Maradona alcanzó la cumbre y consiguió la inmortalidad”.

Pitazo final del árbitro brasilero Arppi y la locura, el festejo y la voz de Valeria Lynch.

Según cuentan, hay una historia muy curiosa sobre el porqué ese tema se incluyó en la película, siendo el único que no fue compuesto por Rick Wakeman.

Dice una edición de la revista “Gente” de la época que “Una de las visitas que recibió Diego en la concentración argentina durante el mundial fue la de la cantante argentina Valeria Lynch., con quien mantenía una amistad que había nacido un año antes.
La cadena televisiva italiana RAI organizó un programa especial durante el mundial de México para homenajear a Diego, Michel Platiní, Zico, Sánchez y Altobelli. Por pedido expreso de Maradona, Valeria cantó en vivo una de sus canciones, pero Diego no pudo estar presente. La cantante cobró cinco mil dólares por una canción y la escuchó el mundo entero. Diego, fanático de las melodías de Valeria, tenía un póster de la cantante en la pared de su habitación y se preocupó a diario por el embarazo de Santiago, su hijo. Incluso le hizo llegar un ramo de flores al sanatorio y Valeria lo eligió padrino. En su encuentro mexicano (los juntó la revista Gente) Diego le regaló una camiseta argentina firmada que decía: “Para la número uno del mundo, Valeria Lynch, con todo afecto, Diego Maradona” y dijo: “No sabés lo que significa tener a Valeria. Para mi es una “number one” total y absoluta”.
Para ser mas técnicos en el análisis del film, la critica Lara Decuzzi dice: “Si bien es difícil retomar ahora, con las imágenes de esa final, aún frescas en la memoria, un criterio objetivo de análisis narrativo, no deja de ser interesante hacerlo.
Aparecen pruebas del valor que tiene el film, casi toda responsabilidad y mérito del peso propio de las imágenes. Es decir, la posibilidad de que un espectador virgen de mundiales logre reconstruir la copa con la mera visión de este film, es mínima. La administración de la información está organizada con un criterio complicado. Difícil tarea la de determinar si es la correcta o no, pero al margen del juicio de valor, está dispuesta de manera compleja. Por qué no preguntarse también qué fue lo que empujó a la World Mark Trade Soccer Asociation a realizar la cobertura de esta copa. La multiplicidad de cámaras acusa una preproducción seria, y la elección de tamaños de planos también. Errados o no, fueron premeditados. No es fácil seguir durante todo el partido al jugador estrella de cada equipo, sólo encuadrándole las piernas o el rostro. Es astuto tomar en cuenta que para la jugada en plano general se puede contar con alguna de las incontables cámaras que siempre registran el mundial. Todo esto hace pensar que el interés por cubrir los empujó a hacerlo, pero aparentemente no era prioridad que las imágenes sirvieran para reconstruir la mirada desde aquellas mexicanas tribunas cosmopolitas, sino que fueran más vistosas, mejor compuestas sí, pero que lejos estuvieran de estar al servicio del hincha del fútbol que discute incansablemente sobre las líneas de cada selección, la estrategia de juego que cada técnico llevó a ese mundial (cosa casi imposible de hacer con los planos cerrados y la fragmentación del montaje de Héroes); y, alimentar así, esa discusión que tanto le gusta a los periodistas deportivos sobre quién es el responsable de los logros obtenidos: los jugadores o el técnico.
Sin embargo, el film logra su cometido. Pese a esta innovación en el formato, el público aceptó rotundamente la fórmula de los primeros planos, el relator en el idioma original de cada selección para los goles importantes y la música que Rick Wakeman compuso para la película

El de México ¨86 fue el Mundial de Maradona. Llevó adelante a un grupo de jugadores laboriosos y aplicados que lo rodearon muy bien, además gestó el gol mas maravilloso que se haya visto, Jorge Valdano, en su libro “Sueños de fútbol”, lo describe así:

“Diez segundos es mucho tiempo en la vida de un héroe. Diego Armando Maradona danzó y salió como un proyectil enloquecido. Con el balón, el cuerpo y las velocidades dio gato por liebre a cinco súbditos del imperio británico y puso un gol maravilloso en la memoria de todos. Maradona recibió el balón en el callejón del ocho, de espaldas a la portería contraria, con un inglés a cada lado y todavía en su propio campo. Controló, giró y se metió a contramano por una autopista que solo un chiflado podría trazar. Quedaban algo mas de cincuenta metros y muchas curvas; le esperaban tipos rudos, pero nobles. Empezaba la gran antología del regate: belleza, asombro y un final útil. Lo vi mil veces, pero no sabría contarlo. Diez segundos, diez toques: un héroe con el numero 10”.

 

 

 

 

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